Yo, yo mismo y mi circunstancia
sábado, 13 de junio de 2015
Creo que he perdido las riendas de mi vida.
Así comienza mi testamento no premeditado en el cual empezaré a arrepentirme de mi vida.
La ambiguedad me escusaba en la superproduccion de ideas, ahora me tilda de vago y me hace dudar de si acaso todo lo ambiguo no merezca la pena.
El éxodo hacia la locura, no aquella que marca la elegancia o la falta de esta, sino la que lleva al desprecio inconsciente, al ridículo premeditado, a las frases largas que nos autolegitiman para callar nuestras sospechas lo más pronto posible. Sin escrúpulos, así lo llaman algunos.
Y el espacio en blanco representa una laguna de descanso infinito en la escusa de mis actos, o tal vez solo quedase bonito nombrar algo tan simple y abstracto como un ESPACIO y ademas blanco.
Esperando en vano el cambio, mientras espero mi turno para actuar la vida pasa ante mis ojos, mientras la vida pasa delante de mis ojos me limito a escribir esto, este preludio de mi caída, esta factura destilada de un sentimiento que nunca tuve, pero pensé que tenía.
No cuesta añadir mas parrafos a esta comedia, cuesta rellenarlos de risas que hayan comprendido el chiste de la vida, y que rian por no llorar. Las manos vacías y livianas, a veces desearía que pesaran, los dedos son solo eso, dedos. Nosotros, somos solo eso, dedos?, o acaso es demasiado pretencioso por nuestra parte eso de SER.
Y si alguien lo dudaba, sí, estoy enamorado.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario