Yo, yo mismo y mi circunstancia

Yo, yo mismo y mi circunstancia

lunes, 11 de mayo de 2015

Dame más

Van y vienen mis ganas
con las que forjé este mundo.
Vuelan alto las palabras,
y las estrellas por conocer
son el consuelo de todos los mudos.
Se apartaron las risas
y nos dieron calma por incertidumbre.
La noche siguió pensando
con el tic
tac
de los esclavos.
Ansias pasajeras,
mentiras intermitentes,
tenues mentiras que se esfuman
cuando intentamos comprender.
En lo simple encontré mi triunfo
y a ellos me remito,
a los fútiles segundos de explosión y maravilla,
a la tempestad ufana de mi mente
que por reminiscencia busca
una retórica perenne
y una vida... necesitada de emoción.
En la extravagancia la belleza.
En la locura la cordura
y en el absurdo la elegancia.
Y un dios inefable de barro... ¿De pereza?



Yo creo que si se sigue un poco mi evolución literaria se notará al acto que esto de abajo es mío. En un intento de escribir una nueva obra de teatro, ante el éxito y el ansia de renovación y mejora, quise empezar este proyecto. Fuera las ligaduras de un tema en concreto, con referencias como Mihura o Poncela, reondaba mi cabeza acudir a un absurdo poético y cargado de lenguaje y silencio. El contexto en el que he comenzado y la frugalidad de mis neuronas me ha llevado a atenuar el tono alocado con el que empecé esto, esto.... que aspira ahora de forma impertinente a ser novela, cuando en el fondo sabe que no llegará siquiera a cuento largo (pero hay que entrenarse poco a poco. La paciencia de un escritor por no reventar su obra reside en la ausencia de trama??. Dejémos la metaliteratura a un lado y disfrutemos con un trozo más de mis pensamientos.




El dia estaba por terminar y las palmeras aun tenían hambre de sol.

La playa escuchaba el viento que llegaba desde el mar, ahora con mas fuerza que antes, y el tiempo no pasaba.

Algunos cangrejitos se acurrucaban cautelosos en la basta orilla atraídos por el cielo oxidado, y esperaban a que el gran disco rojo les cegase mientras eran mecidos por las olas dulces y blancas.

La playa seguia esperando mientras el tiempo envejecía... los cocos marcaban las horas y las tormentas despertaban su belleza.

Los colibríes agudizaban su olfato bajo las estrellas y de lo más profundo de la isla llegaba el aroma a tierra mojada después de aquel dia soleado.

A medianoche los escarabajos trepaban las rutinarias dunas.Y las volvían a trepar... asegurándose el mejor puesto para disfrutar del sempiterno y misterioso espectáculo. Nunca fueron mas conscientes de su ceguera. Desde lo mas alto de la amplia playa, sin llegar a tocar las primeras briznas de hierba , parados como la noche fria, se sobresaltaban por el contraste entre las monótonas olas y el rugido de la cascada apagado por la selva espesa.

Y la noche se encontraba solitaria...

Aquella montaña de hierro con cientos de ojos centelleantes surcaba la calma y alteraba el silencio submarino. Por encima de ese espejo el cielo eterno se encargaba de tragar el eco de sus ronquidos.
Había poco que hacer aquella noche,no más que intentar evitar las pesadillas de un naufragio o conversar con el insomnio de las noches de espectáculo.

Un payaso recién maquillado para conversar con su soledad se asomaba por estribor...
El silencio le hizo sonreír, dentro de sí sus recuerdos decían muchas palabras largas que le hacían parecer un enamorado. El salitre le sirvió de escusa para derramar unas cuantas lagrimas , porque todo el mundo sabe que los payasos no lloran.

Algunos ruidos desde dentro le hacían sentir incomodo e interrumpían su soliloquio. En calidad de invitado solo se podia permitir no molestar demasiado,y no lo hacia...pero un payaso tiene muchas necesidades.

Los delfines volvieron a rebotar contra las olas y echaban carreras con el buque. Ahora se sentían invisibles. El payaso lo sabia y los compadecía,se compadecía. Pero su chapoteo no era incomodo, jugar era la esencia de la vida, y Clun hacía mucho que no jugaba.

Levantando el brazo con fuerza, saco barriga y pecho y su globospada y mandó con voz de tenor:

 -Rumbo en popa a toda vela. Amiguitos,tirad!!tirad!!. Pronto podremos descansar.

Dicho esto dio la espalda al viento y se dejó empujar hasta la puerta de los camarotes, con unas mangas demasiado grandes ahora para su triste cuerpo por donde se colaba el gélido aliento de la noche y le hacía tiritar, como si una fuerza sobrenatural estuviese guiando sus pasos. La luna llena se reflejaba en la ventanita de la puerta. Giró la cabeza hacia el cielo, no se podia perder algo tan brillante, y sonrió a la luna de oreja a oreja, intentando imaginarla maquillada. La luna le compadecía, los colores del payaso habían sido robados por el mar y por el viento.

  Las olas engullían las rocas porosas que alimentaban a sus habitantes con los restos que sedimentaban. El viento silbaba en las murallas rocosas, en el lado abrupto de la isla que había conseguido escavar el agua y blanquear el sol y la espuma.

Y los guacamayos que se habían instalado en el cómodo asiento vertiginoso de las paredes protectoras. Su posición en primera línea de costa les permitiría divisar con claridad cualquier buque de salvamento con la antelación suficiente para improvisar una señal audible... Pero sin ninguna intención de respetar la noción del tiempo ni la coherencia de la espera,pasaban las horas emitiendo sonidos que retumbaban en las rocas y se hundían,sin sentido, en el mar.

Interrumpían así las marejadas perpetuas de día, y de noche callaban, espiando el dialogo de aquellos astros tan nítidos que coronaban sus sueños.

Clun acababa de levantarse. No había rutina en ese barco mas que la que uno se imponía, y las obligaciones eran absolutamente nulas con el resto de la tripulación y mercancías. La compañía circense estaba muy unida por el esfuerzo común. Los nervios y los ánimos circenses había sido su nexo mas fuerte en estos años.

El olor a panceta tostándose lentamente sobre la plancha acumuló a la pandilla alrededor de Charles, el domador, que en ese caso y en todos los viajes ejercía de cocinillas. Clun fue directo de su litera a la mesa improvisada con varias cajas que habían sido cubiertas con la capa granate del domador.
Los malabaristas colocaron ágilmente los platos ya servidos y los cubiertos como si para ellos fuese tan solo el juego de por las mañanas.

Clun ahora cuidaba de Olaf, el hijo de Charles y Maria , la contorsionista y jefa del grupo.
-Tienes unos mofletes muy rojos. De mayor serás un comilón.-le hablaba Clun al niño mientras le acariciaba la cara con las manos desnudas y hacia carantoñas extravagantes para llamar la atención del pequeño que en ese momento observaba a su padre freír la panceta.

Olaf apartó la mano de Clun y entreabrió la boca, tal vez por el insoportable olor a comida que flotaba a su alrededor. El payaso, en un acto reflejo de generosidad cogió el chupete que colgaba de su cuello y se lo dio al niño. Este le devolvió su atención y, al ver los ojos sinceros de Clun, sonrió.

-Te tengo que acostumbrar a sonreír mas a menudo. Y de mayor, que tu padre no te embauque en escuelas de danza ni ejercicios de forzudo, tu serás el cuentacuentos más grande de todos los tiempos.

- A comer todos!!- dijo Charles con su voz áspera que casi se difuminaba en el aire.-Donde anda María?.

-Está dando de comer a los elefantes ahora que el tiempo es más estable. Dijo que empezásemos sin ella.

Los malabaristas,no por egoísmo sino por impaciencia, se sentaron los primeros y engulleron su ración sin contemplaciones. Charles se hizo un bocadillo y se ausentó para dar de comer a sus fieras, incluida María.

-No,tú siéntate y encargate del niño. Que los demás recojan esto.

Clun asintió pero se levantó otra vez y se dirigió con el niño hacia afuera mientras los malabaristas retiraban las cosas tan rápido como antes, y Edgar , el forzudo , barría las cajas de un manotazo.
Clun pertenecía a una compañía circense de los países escandinavos y sus giras por el gélido norte siempre habían sido bien recibidas , pero su afán por viajar y llevar a más gente sus actuaciones les impulsó a embarcarse. La suerte estaba de su parte el día que Charles frecuentaba una de las tabernas del puerto y llegó a sus oídos la noticia de un carguero que zarpaba al amanecer. Discutió y soborno al capitán de aquel buque, que ya por aquel gesto despertaba desconfianza, y sin tiempo siquiera de despedirse de la poca familia que tenían, metieron a los animales en uno de los contenedores y subieron a bordo , camuflados, eso sí, como mozos de carga y descarga.

Un camino se abría a la derecha donde los arboles frutales discutían acerca de la calidad de sus frutos.

 Un capuchino arrancó la deliciosa manzana casi en la copa, arriesgándose a caer al suelo
enraizado y lejano. Los mas pequeños hacían cabriolas ayudados de su larga cola y comían a su gusto.

Otra manzana cayó, esta vez era madura y roja y se veía tan apetecible desde las ramas. Y los dos monos corrieron y lucharon por llegar a por aquel manjar. Un jabalí acechaba el barullo de las alturas. Y caminó orgulloso hacia la manzana. Alzo la cabeza y respiro el respeto de los pequeñajos. Comió la manzana frente al deleite de los de arriba y con un gruñido echo a andar confiado.

Los pequeños, molestos y altaneros, desconocedores de la jerarquía que reinaba bajo los arboles, pretendian burlarse de ese animal seboso y torpe. La serpiente yacia tranquila, camuflada en la rama, acechando camaleones y tomando el poco sol que penetraba la espesura. El macaco la agarro, con una decisión parecida a la del ignorante, y la arrojó en la direccion del jabalí. Los monos, con una gran sonrisa, observaban como aquel que ha ia sido temido corría asustado de algo que podría haber sido un coco caído.

Nunca había pisado la playa. Sabia que un ruido eterno llegaba en aquella dirección, pero nunca se había atrevido a salir de su territorio.

La sensación cálida y extraña de hundir sus pezuñas en la arena blanca despertó su curiosidad. Esos polvos no olían a nada, y algo así seguro que no era comestible. Caminó despacio, disfrutando cada blando paso, cada pequeña duna, bebio un poco de ese agua rara y volvió corriendo cual jabato a su hábitat natural.

  Mientras los malabaristas fueron a inspeccionar los alrededores los demás discutían nuevas actuaciones y destinos, y la necesidad de un telonero que supliese la falta de Ivan, que se había negado a acompañarles.

Clun sabia que era un momento serio , las reuniones de grupo no se daban con frecuencia. El circo para ellos era algo metódico y rutinario. Su arte había dejado de ser fascinante para convertirse en una simple forma de ganarse la vida. Le puso el traje de gala a su muñeco, le apretó el lazo de la corbata con 2 dedos enguantados y le peino el bigote con su peine especial hecho con espaguetis.

Aquel orador artificial ya estaba listo para debatir en nombre de su dueño que enmudecía en tales circunstancias.

Le bautizo como Poe. Estuvo a punto de ponerle un nombre gracioso y simple , en realidad Poe fue el mas simple de todos, para que agradase a los chiquillos, pero el muñeco con la mirada un tanto diabólica tenia los pelos enmarañados y oscuros como el carbón y, en secreto, tras los escenarios que todo lo suavizan y lo exageran, era un gran bebedor. Clun amaba las historias de misterio, y su muñeco, cuya función era la de hacer reír, se llamaría Poe.

Los demás sabían lidiar ya con la timidez intermitente de Clun, y Poe era ya amigo de todos, excepto de Olaf, con el que todavía se estaba conociendo.

-Mientras tanto yo puedo hacer de presentador , y así tocamos a uno menos a repartir , por supuesto que yo no pediría ningún incentivo.

-Tú siempre pensando en el dinero Charles. Vivimos juntos, comemos juntos, viajamos juntos... Realmente todo lo que ganamos se queda en el grupo. Además, Ivan no era tan imprescindible como tú crees. Necesitamos labia y espectáculo. Ese chico era encantador.

- ¿Y se supone que yo no lo soy?

- Charles, esposo mío, con tus cicatrices en la cara y tu voz áspera y desordenada no llegaremos ni a la primera actuación.

- No nos sirve cualquiera. Tiene que ser gracioso, interesante, conmovedor... Un orador guapo y que sepa algunos trucos de magia.-dijo Poe arqueando las cejas , o al menos Clun así se lo imaginaba.- Yo podría hacerlo encantado.

- Seria arriesgado. Sin embargo, mientras buscamos a alguien mejor yo estoy de acuerdo. Que Clun los deslumbre al principio. El inconveniente es que el numero de Poe no despertara la misma intriga.

-Tenemos que buscar una caravana para guardar las cosas y dormir todos los días.

- Oh si, una autocaravana grande seria genial. Pero no se si nuestros ahorros nos darán para semejante trasto.

-Así al menos podríamos seguir viajando...

- Claro, y los leones sentados sobre los elefantes que van al galope.

- Bueno, pero un lugar estable donde dormir hay que comprar, porque yo no pienso ir de motel en motel aparcando las bestias en cualquier lugar.

-Los primeros días no nos quedará otra opción. Abra que dejar la carpa montada y dormir dentro con los animales. Podríamos comprar unas tiendas grandes y dejarnos de autocaravanas. Después de tal viaje no creo que nos queden fuerzas para otro en mucho tiempo.- finalizó la contorsionista, Elga. Y su voz juvenil y melosa cautivo a todos. El mismo Poe yacia con su manita apoyada en su dura mejilla, ensimismado en los ojos de Elga.

  Charles Darwin se estaba planteando por aquel entonces embarcarse hacia tierras mas exóticas que las islas británicas, aquellas donde la mano del hombre no había embarrado todavía las huellas de la evolución, las señales del pasado.

De otro mundo

Nosotros somos cazadores corrompidos
por la belleza de este sueño.
Esperaremos a que todo se haya ido
para quedarnos, nunca solos,
sino acabados.
Y dudaremos siempre que podamos
de todo aquello que soñamos y no fuimos.
Y dudaremos siempre que vivamos
si es que acaso nos mentimos.

¿Todo tiende al orden,
o es que mi caos es más simple
de lo que me advirtieron?

Negar lo reiterado,
acabar con los sentidos
porque el mundo, de este lado,
tiende al monte o al abismo...

Sin pretender ser profundo soy sincero,
no por mí ni por vosotros.
Solo seré fiel a lo que he querido.
Y como es la vida lo que importa
y en mi infancia os dibujaron
en mi papel cuadriculado,
os he metido en un círculo,
con un deseo
os he descrito:
"solo necesitáis recordarme
si me habéis soñado"

Hasta entonces, sonriamos

Busqué en mi tristeza un pincel
Para pintarle los ojos a mi alegría.
La rima me guió para hacer bonito todo lo feo,
y abusé de repeticiones inocuas.
Abusé del sinsentido
para embellecer este mundo
para buscar la belleza en mi mismo.

Hablemos al espíritu sin trampas ni guiones,
cantemos con el albedrío de nuestras voces.
Acabamos de nacer de unas cuantas cenizas
acabamos de salir de la rutinaria resurrección.

Atrapemos el momento, no dejemos que nos atrape.
Pesquemos en silencio
peces chicos,
peces grades.

Y cuando decidamos que el silencio es lo sensato,
cuando sepamos que nuestras manos
Iran a parar a nuestros bolsillos minerales,
apagaremos la luz para dormir y soñaremos
antes de los sueños, revoloteando un pasado mejor
que el futuro imaginado.

Hasta entonces, sonriamos.

Y la vida...

Te sombrearé los montes hondos para que me ames
y soplaré las luces de la melancolía.
Me acercaré a ti a besos olvidados
cuando ya no recuerdes nuestra prisa.

Solo queda la comedia
si el pez de la memoria se niega a respirar.
Mi pasado se ha adueñado de la historia,
los hombres, los que aman,
ya no saben andar.
Y el triunfo se anuncia con saltos y piruetas (o piruletas).
solo mi niño sabe lo que es triunfar.
Acabaremos todos contando las anécdotas
que nuestros abuelos acaban de pasar. 

Y mientras sonreímos al buho de la oscuridad ajena
el eco de la noche nos hará insomnes,
nos hará mortales.
Volveremos a disimular el gesto,
sin saber lo que es la honra
bajo una lluvia de cristales.

Intentándolo

No sé si esto abarca todo mi significado
y dudo hasta de si esto es poesía,
pero alargo el sonido de mis palabras
buscando demasiado mi propia rima.

Es ridículo mi sinsentido, un ridículo perenne
que a veces olvido
y en ocasiones regresa como un escalofrío
arropándome en silencio.

Ya no me repitas tus ganas de sentir
y de sentirme.
Olvida que te temo, como el mundo
se teme a sí mismo.

Fuerza triste que no aceptas
y en la huida tu despiste.
Tu capricho es mi perdón 
y yo soy solo contigo.

Ya te he dicho que me iba 
cruelmente.
Ya te he dicho, 
coge aire y no suspires.
Esto solo acaba de empezar.

Siempre Nosotros

Te tengo y no te tengo.
Te tuve y tú,¿no lo sabías?.
No hablamos, nos hablamos
en constantes caricias,
y esa caricia inefable de sentido....
y esas miradas, mis miradas
reivindicando lo sencillo.

Abrazos interminables.

Besos fugaces.

Fidelidad,
compraste mis labios
te guardaste mis sentimientos,
mi leal comportamiento.

Porque nuestro amor venía de serie
y siempre quisimos que sí.
(nunca llegué a comprender esto)

Atrincherados en nuestra cama
contábamos las estrellas
de nuestro aburrimiento

Amandote

Las notas crean falsos recuerdos
cuando mi deseo es no tenerte presente,
mas este aire que respiro dice
que el eco de mi nombre
en tu vientre retumba.

Invéntate otra palabra para amarme
y sella mis labios con lo que necesito.
Vísteme de caricias
y arranca de mí los pétalos del pudor.

Somos dos y somos,
en un tono excitado y romántico.
Y creer que no hemos sido mas que amantes
en una dulce agonía
donde la calma era dolor y el dolor,
dulce sentido de nuestra existencia.
Nuestros cuerpos bailaron hasta el amanecer...

Sentí que las miradas forzaban mi culpa y de culpa
fui forjando mi pasado.
Hoy... quiero morir a tu lado,
sucumbir a tu mirada firme y dulce.

Tan poco amigos hemos sido,
tantas pocas cosas recordamos juntos
que mi cuerpo arde sin haberte amado,
...se consumió mi calma,
se apagó el deseo.
Y nuestro anhelo es de no haber vivido
y despertarme mas cerca de ti,
a tu lado.

Acaba conmigo de una vez.

Y pensar que solo sea por tus besos, y pensar que solo te haya cogido manía. Pero me encantan estas manías porque  de ellas me nutro en las noches de insomnio. Y creer que de ti solo añoro las caricias, y la mirada, esa mirada con la que sueño, esa mirada que me inunda. Y tu lo sabias, sabias muchas cosas y jugabas, porque a todos nos gusta jugar, sobretodo cuando tenemos juguetes. Y me acariciabas, y tu aliento se colaba por mi cuello y empezaba a desvestirme. Pero tu mirada, lo siento pero reconozco que fue ella, la que habiendome desnudado, me mantenia vestido. Y seguiste mirandome y yo cada vez tenia menos fuerzas para seguir mirandote. Te suplique en silencio, te hice promesas que yo pensaba cumplir, pero que tu sabias vacias. No me abandones, no pares de interrumpir mi calma, porque lo que tenia no era calma, era impotencia, era un anhelo de ti antes de conocerte. Ya cansado quiero llamar absurdo a este capricho. Quiero ridiculizar tu recuerdo ,pero solo descubro que me encantan los payasos, que me absorben mis propias mentiras, las unicas que me creo. Dejame contarte lo que en silencio, y aunque me cueste aceptarlo, tanto ruido me crea. La lluvia caia, el frio hacia tiritar las farolas. El viento las zarandeaba, el viento nos zarandeaba y se creia con poder de juntarnos. Pero nosotros ya estabamos juntos. Rapido, cierra los ojos , dejame ser tu guia hasta casa. Hasta casa??acaso eso existia. Tan solo era un lugar mas de transito. Shh.... Necesitas ayuda?? Necesito que me necesites, pretendo que ardamos esta noche, pretendo que me sientas tan cerca que no distingas tu cuerpo de mi cuerpo. Se notaba en mis actos, se notaba en mis palabras, en mis promesas. Se notaba en todo... Todo, acaso fuimos algo, acaso esto sirve para algo mas que dejar unas cuantas palabras??.Parados, de pie, a punto de saltar? Tal vez, pero yo pose mis manos sobre tus caderas y baile con tu cuerpo a mi antojo mientras tu destapabas mi vientre con hambre de mas. Y entonces enloqueci con mis subitas y brutales ganas de besarte. Pero espere hasta que detuviste tu mirada sobre mis labios y entonces te los acerque y quedaste sin respiracion. El primero costo, en el primero hubo risas y mosdiscos, en el primero jadeamos al separar los labios, ya los demas besos fueron mas soportables. Amame-me dijiste. Y fue cuando mis manos ascendieron por tu espalda para culminar en tu cuello con un escalofrio de nuestros cuerpos interconectados. Me miraste suplicando una respuesta. yo me limite a asentir y a sonreir. Me envolviste con tus brazos que acercaron mi cabeza a tus labios mientras tus dedos frios y nerviosos jugaban con mi pelo. Y ya sabes... Nos besamos. No se cuantas veces, no se ni siquiera si fue normal aquel beso, pero yo ya no era yo y, por lo tanto, desconozco si tu seguiste siendo tu. Ya poco me importaba. Una y otra noche me asaltan las cosquillas de esas caricias. Y mi cuerpo humedecio, mi cuerpo se extremecio con tus besos. Bajaste tus dedos por Torso jadeante pero espectante de tu sensualidad. Y tus labios perseguian  a tus dedos. Tus labios recorrieron mi cuello sin llegar a posarse del todo, como intentando excitarme , como intentando volverme salvaje. Y lo conseguiste, pero mi calma se debio al shock del momento. Parado como una estatua te cedi mi cuerpo. Y seguiste bajando y yo acariciaba tu pelo. No pretendia que te volvieses a poner de pie, asi que fui yo quien interrumpio tus besos y descendio. En el suelo sucumbi a tu cuello, sucumbi a tus senos, y mis labios intentaron ser justos con ambos. Pero entonces mis manos toparon con tu vientre. mi
Juguemos,no,vivamos. Soñemos,no,vivamos. Vivamos,no,que sino morimos. Y yo digo: Vivamos, no, juguemos y soñemos.

Filosofía aeronáutica

Cuando morimos tan solo volamos más alto