No sé si esto abarca todo mi significado
y dudo hasta de si esto es poesía,
pero alargo el sonido de mis palabras
buscando demasiado mi propia rima.
Es ridículo mi sinsentido, un ridículo perenne
que a veces olvido
y en ocasiones regresa como un escalofrío
arropándome en silencio.
Ya no me repitas tus ganas de sentir
y de sentirme.
Olvida que te temo, como el mundo
se teme a sí mismo.
Fuerza triste que no aceptas
y en la huida tu despiste.
Tu capricho es mi perdón
y yo soy solo contigo.
Ya te he dicho que me iba
cruelmente.
Ya te he dicho,
coge aire y no suspires.
Esto solo acaba de empezar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario