Te sombrearé los montes hondos para que me ames
y soplaré las luces de la melancolía.
Me acercaré a ti a besos olvidados
cuando ya no recuerdes nuestra prisa.
Solo queda la comedia
si el pez de la memoria se niega a respirar.
Mi pasado se ha adueñado de la historia,
los hombres, los que aman,
ya no saben andar.
Y el triunfo se anuncia con saltos y piruetas (o piruletas).
solo mi niño sabe lo que es triunfar.
Acabaremos todos contando las anécdotas
que nuestros abuelos acaban de pasar.
Y mientras sonreímos al buho de la oscuridad ajena
el eco de la noche nos hará insomnes,
nos hará mortales.
Volveremos a disimular el gesto,
sin saber lo que es la honra
bajo una lluvia de cristales.
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