XXXI:
Rompí las cadenas del amanecer
y naufragué´en ruidosas espumas.
El eco del mar huyó a mi porvenir
entre el humo de una bulliciosa
taza de té.
El viento, poco sociable, arrojó sobre mí
los desperdicios de la lluvia,
y el alba me hizo rocío.
Yo soy el rocío anónimo,
soy la escarcha del desierto.
Ahora sólo me queda columpiarme
entre las nubes,
y esperar a que el peso de mi ciencia,
y el de mi conciencia
caiga sobre este mundo
como un ángel salvador,
como una lluvia fría...
desnuda.
y naufragué´en ruidosas espumas.
El eco del mar huyó a mi porvenir
entre el humo de una bulliciosa
taza de té.
El viento, poco sociable, arrojó sobre mí
los desperdicios de la lluvia,
y el alba me hizo rocío.
Yo soy el rocío anónimo,
soy la escarcha del desierto.
Ahora sólo me queda columpiarme
entre las nubes,
y esperar a que el peso de mi ciencia,
y el de mi conciencia
caiga sobre este mundo
como un ángel salvador,
como una lluvia fría...
desnuda.
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