VI
(Con h de amor)
Supe al azar cuando tuve
seis décadas a la espalda,
mientras miraba la cama
deshecha, sin almohada.
Aun siendo débil de seso
y arrugado de cara
vi pasar un pensamiento
que la muerte acompañaba.
Con una brisa de mayo
entró el sol por la ventana,
erizome los cabellos,
matome las esperanzas.
Incluso el cuerpo tapado
suspiró gritos ahogados
bajo la sábana oscura
testigo de mis pecados.
Por ti quedé sin sueño,
por ti no dije nada,
por ti lloré a la vida
con una sonrisa de plata.
Te pido perdón al alba
por lo que pasó en vigilia.
Amor, no desfallezcas
mientras mi aliento perviva.
Baja del cielo Amanda,
flor de mis últimos días.
Llueve sobre mi corazón
soledad sin compañía.
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