XXVII
Solo,
me veras caminando
tras la sombra de las estrellas.
Cuando solo,
busco en la noche
la luciernaga pequeña
que en mis sueños de borracho
persigo hasta la colmena.
Que es corta, que es rara
la vida que nos espera,
tras el cristal húmedo del autobus
esta la acera.
Grises son los transeuntes
donde no crece la hierba.
Gris es mi alma fria
de rocio y de piedra.
La mañana clarea
y de mis pupilas el
viento arrancará
con la fresca brisa
temprana
unas lágrimas del
tiempo
que colorearán el alba.
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