Yo, yo mismo y mi circunstancia

Yo, yo mismo y mi circunstancia

martes, 9 de diciembre de 2014

Toques de locura atrasada

XXXIV:

¿Dónde estás, oh poeta?
mi poeta...
Dónde te escondiste
alma mía...
Que en tus manos juega el agua
y en tus labios
la brisa.
Dónde escapaste imaginación,
pueril de sombras, de esperanza.
Oh tú, poderosa,
te has rendido, agotada...
de hilar pensamientos,
buscando la carencia de sentido
de la vida.
Abandonaste y no me cogiste de la mano,
no me dijiste adios.
De tu valor quedó un retrato que ahora calco
en el papel cebolla que acoge mis lágrimas.
Emigraste, inmigraste...
Te refugiaste en otra persona
más necesitada que yo
de ti...
Oteo el horizonte blanco
y solo me rodean espejos huecos
vacíos...
No hay dolor...
Aferrado al mástil de la misericordia,
arrodillado en la forma más...
atolondrada,
lloro a la vida para que me dé de beber.
Te fuiste
cuando más te necesitaba.
Te fuiste
un martes de carnaval
disfrazada.
Y no te perseguí...
Pero regresarás pidiendo que te mime.
Implorarás para salir de ese pozo
sobre el que las nubes no se posaron.
Yo te cuidaré a conciencia.
Yo te escucharé sin escucharte,
preparando mi parlamento
siempre premeditado.


Porque entre tú y yo
el loco soy yo.
Que quede claro.

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