XXIX:
Toqué la puerta al salir
un golpe seco ha bastado.
El miedo ha despertado,
tu sonrisa ha vuelto a huir.
Y ahora somos dos desconocidos.
El cielo tiene huecos
por donde se escapan las nubes.
Ha llovido sobre mis manos,
agua de la que tu bebiste.
¿Recuerdas cuando naciste
con los ojos cerrados?
Y al abrir tus ojitos
te sorprendio tu llanto,
y llorabas y gritabas
por la alegria de escucharte,
por el contacto con los otros
con los buenos
con los malos.
De mi no esperes más
que un último portazo.
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