XIX
Estos últimos días de mi vida
una guerra me ha dejado en silencio,
clavado en una ilusión de sosiego
atrapado en la realidad esquiva.
Un gusto insípido e inerte me priva
de vivir nuestra voluntad del tiempo.
Y me calma no sentir más que miedo,
conozco el futuro, no tengo prisa…
El resplandor de la vida me ciega,
sonrío a ratos, a ratos me mira
del reflejo de la luna, la estela.
La ola salada en la orilla se estira.
El eco de la perfecta estrella
se fue al estuche de cosas bonitas.
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