Yo, yo mismo y mi circunstancia

Yo, yo mismo y mi circunstancia

martes, 9 de diciembre de 2014

Nunca te mentí. Sin embargo no sé si llegué a mentirme

XXXIII:

Y aunque finjamos que lo que decimos es mentira
y nuestras promesas no pasen de lo superficial,
aunque hablemos de amores y utopías
nos guiaremos como si existiera una verdad.
Zambullidos en esta realidad desencajada
como una pieza del puzzle perdida,
asi anda el absurdo sentido de la vida.
Para que molestarnos si no lo vamos ha encontrar.
Como actores no podemos juzgar el fin,
las consecuencias de nuestra voluntad.
Nos falta objetividad, nos falta eso que llamamos
indiferencia hacia nosotros mismos,
hacia la vida...
para poder empezar ha hablar.


Y cuando lleguemos a esas cotas de locura permanente,
cuando nuestros ojos ya no distingan el azul del sol
cuando nuestra mente deje de codificar la vida
para no morir de terror...
entonces ya no querremos saber
ni recordaremos
lo que somos,
lo que buscamos (si es que buscamos).
Y no saber a donde vamos,
ni de dónde venimos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario