XII
Dentro de la ranura
de la cerradura de tu corazón,
bajo la luz de la luna,
busco la llave
clave, de mi salvación.
Busco la salida,_
que a la entrada quedó abierta,
por una lágrima furtiva
enemiga y enferma.
El silencio rompió
el incómodo ruido
que en tu mente activo
habitaba desde antes,
ya muy lejos de tu alcance.
Tómame ahora a salvo,
acepta mi rendición
y busca profundo en mi alma
corrompida por el amor,
que secreta, que a la cara
a ti se desveló.
No entiendo este mundo,
no comprendo la hermosura,
de la verdad la cura
y el sosiego del mudo
que calla porque aprendió
el arte del habla
de la escritura la palabra
y a prestarte atención.
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