XXVIII:
Dejemonos de tonterias.
Nunca tuve tantas ganas
de mentirte
y de escuchar tu respuesta.
Fuera toda melancolia,
el espejo me hecha en cara
mi pena y mi alegria
mi humor constante
mi trauma cambiante
que empaña tu reflejo.
Dentro, muy dentro
muy muy dentro...
ya no sé lo que tengo.
Mi yo se esconde de mi
y tu me obligas a decir
verdades a mi alma
empapada
por un sudor eterno.
Tiemblo solo de pensar
que te necesito
y acabo lejano de mi,
ajeno
marchito.
Me rio solo de saber
que desconozco ahora,
y entonces,
lo que me espera.
El miedo es para los que saben morir
sin llorar a sus amantes.
El miedo es para los que olvidan como vivir
a tu lado.
Y he llorado,
menos de lo que pretendia,
pero ha sido tal mi agonia secreta
que me aborrezco,
sí, solo a mi...
me aborrezco
y encantadoramente te extraño.
La paz transformará este tablero,
no más juegos,
no más teatros ni trofeos
solo sonrisas retratadas
en el papel de un pasado pausado.
Y el viento soplará las hojas
y los trazos,
esparcirá nuestras alegrias
y de nuestras sonrisas
y llantos
solo quedará una amable silueta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario